El mal de Corcira. (Ediciones Destino).

544 pgs. Pvp: 21,90€

¿Hasta qué punto nos convertimos en aquello contra lo que luchamos?
El décimo caso de Bevilacqua y Chamorro los lleva a resolver un crimen que transporta al subteniente a su pasado en la lucha antiterrorista en el País Vasco.

Sinopsis de El mal de Corcira:

Un varón de mediana edad aparece desnudo y brutalmente asesinado en una solitaria playa de Formentera. Según varios testimonios recogidos por la Guardia Civil de las islas, en los días previos se lo había visto en compañía de distintos jóvenes en locales de ambiente gay de Ibiza. Cuando sus jefes llaman a Bevilacqua para que se ocupe de la investigación y lo informan de la peculiaridad del muerto, un ciudadano vasco condenado en su día por colaboración con ETA, el subteniente comprenderá que no es un caso más.

Para tratar de esclarecer el crimen, y después de indagar sobre el terreno, Bevilacqua tendrá que trasladarse con su equipo a Guipúzcoa, el lugar de residencia del difunto, a una zona que conoce bien por su implicación casi treinta años atrás en la lucha antiterrorista.

Allí deberá vencer la desconfianza del entorno de la víctima y, sobre todo, lidiar con sus propios fantasmas del pasado, con lo que hizo y lo que dejó de hacer en una «guerra» entre conciudadanos, como la que veinticinco siglos atrás hubo en Corcira  —hoy Corfú— y que Tucídides describió en toda su crudeza. Esos fantasmas lo conducirán a una incómoda pregunta que como ser humano y como investigador criminal le concierne inexcusablemente: ¿en qué medida nos conforma aquello contra lo que luchamos?

Lorenzo Silva

Madrid, 1966

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha escrito, entre otras, las novelas La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997), La sustancia interior, El ángel oculto, El nombre de los nuestros, Carta blanca (Premio Primavera 2004), El blog del inquisidor, Niños feroces, Música para feos, Recordarán tu nombre y la «Trilogía de Getafe» (Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia, El cazador del desierto y La lluvia de París). Es autor de los libros de relatos El déspota adolescente y El hombre que destruía las ilusiones de los niños, del libro de viajes Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos y de Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo). Suya es también la serie policiaca protagonizada por los investigadores Bevilacqua y Chamorro, de la que El mal de Corcira es la última entrega, tras El alquimista impaciente (Premio Nadal 2000), La marca del meridiano (Premio Planeta 2012), Los cuerpos extraños (2014) y Lejos del corazón (2018), entre otras. Junto con Noemí Trujillo, firma una nueva serie policiaca que han iniciado con Si esto es una mujer.

A la llum del dia. (Edicions del Reremús).

Konstandinos P.Kavafis (Alexandria 1863-1933)

Traducció i pròleg de Eusebi Ayensa

Rtca. amb solapes (21×15 cm), 72 pgs. PVP: 15€

Hi ha grans autors —i K. P. Kavafis és un dels grans entre els grans— que no deixen mai de sorprendre’ns. Quan sembla que els tenim ben apamats i creiem que en coneixem tots els caires i replecs, apareix en el seu arxiu algun text que ens descol·loca. Quan la filòloga italiana Renata Lavagnini va descobrir el manuscrit del conte A la llum del dia, es va adonar de seguida que es trobava davant d’un text excepcional, tant per la seva temàtica com pel gènere narratiu que Kavafis havia escollit per donar-hi forma.

Un relat de fantasmes no era precisament allò que esperariem d’aquest poeta, i més quan ell mateix havia reconegut públicament que no tenia vena de narrador. I, no obstant aixó, no dubtem a qualificar ‘A la llum del dia’ com a obra mestra de la literatura de suspens, ja que el poeta aconsegueix tenir el lector amb l’ai al cor fins a la darrera línia.

Inclou reproducció del text manuscrit original.

Una altra vida, encara. (Edit. Galàxia Gutenberg)

Theodor Kallifatides. Traducció del grec modern de Montserrat Camps

Sinopsis: ‘Ningú hauria d’escriure després dels setanta-cinc anys’, havia dit un amic. Als setanta-set anys, bloquejat com a escriptor, Theodor Kallifatides pren la difícil decisió de vendre l’estudi d’Estocolm, on va treballar diligentment durant dècades, i retirar-se. Incapaç d’escriure i, alhora, incapaç de deixar de fer-ho, viatja a la seva Grècia natal amb l’esperança de redescobrir la fluïdesa perduda de llenguatge. En aquest bellíssim text, Kallifatides explora la relació entre una vida amb sentit i un treball amb sentit, i com reconciliar-se amb l’envelliment. Però també s’ocupa de les tendències preocupants a l’Europa contemporània, des de la intolerancia religiosa i els prejudicis contra els immigrants fins a la crisi de l’habitatge i la seva tristesa pel maltractat estat de la seva estimada Grècia. Kallifatides ofereix una meditació profunda, sensible i captivadora sobre l’escriptura i el lloc de cadascú de nosaltres en un món canviant.

Theodor Kallifatides: “Europa ha hecho de la vejez una enfermedad”

Al cumplir 75 años, la agonía de no saber cómo continuar bloqueó al escritor Theodor Kallifatides (Mololai, Grecia, 1938). El idioma adoptado durante 50 años no servía. Ya no. Llevaba medio siglo escribiendo su obra en un idioma ajeno, el sueco. Y en algún momento todo se vino abajo. Había que encontrar otro alfabeto desde el que seguir respirando. Había que abrir surco nuevo. Romper y levantar de nuevo.

Vendió el viejo estudio donde escribió una veintena de novelas. El refugio de cada mañana, de casi todas las tardes desde que en 1964 llegó a Suecia. La guarida donde encerrarse a escribir. La vendió porque había que despojarse de todo. Si ya no había palabras, no tiene sentido mantener el cuarto de jugar. Su editorial sueca le ofrecía adelantos económicos abundantes para que volviese a escribir. Pero no había nada que contar.

La desnudez de no tener a dónde ir, más allá del perímetro de la propia casa, activó un mecanismo inesperado en él: el regreso psíquico a su realidad griega, la nostalgia del mundo original, la ansiedad de recobrarlo.

Theodor Kallifatides quiso regresar por un tiempo, con su mujer, a su pueblo del Peloponeso. Nunca había sentido una urgencia de ese tamaño. Y en 2015 inició un viaje con eco de exorcismo. Aquella experiencia desconcertada tuvo la forma del espanto. Regresar es habitar las sombras. Pero, además, Grecia, estaba devastada en ese año. La crisis económica y los sucesivos (y feroces) rescates financieros habían desecado cualquier estímulo, cualquier opción de futuro, cualquier demanda de normalidad. La realidad de entonces le dio una clave precisa: si volviese a escribir sólo podría ser en griego. Y de ahí viene Otra vida por vivir (Galaxia Gutenberg). Un pequeño tratado de intimidad.

Poco más de 150 páginas de una prosa desnuda y vibrante, dotada de una fibrosa humanidad, casi frágil, reveladora y hermosa en la rabia contra el escenario arrasado de un país que es (fue) el suyo. Pasear por Atenas certificaba una brutalidad evidente. «Nunca había visto mi ciudad así. La pobreza era una vieja compañera, pero aquella indigencia no. Había visto las barracas de los refugiados del Ponto y de Asia Menor en barrios como el Polígono e Ilísia. Pobreza, sí, pero todo limpio y bien cuidado… Por primera vez no me sentía cómodo caminando solo por la noche en Atenas. Eso era la humillación más grande, el destierro definitivo. Tener miedo de los demás, y que los demás tengan miedo de ti. Hemos dejado de ser individuos aislados para convertirnos en tribus. Por un lado, nosotros; por el otro, los extranjeros».

Europa quería su dinero y Thedor Kallifatides, más de medio siglo en Suecia, experimentaba una manera diferente de ser griego. Muy distinta a aquel día en que dejó Atenas empujado por su padre: «Este no es lugar para ti. Si quieres ser escritor, sal, vete, viaja». Esa noche no pudo dormir.

-¿Se considera un exiliado?

-No, sólo soy un inmigrante. Un extranjero más fuera de su país. Un hombre que escribe y que, al regresar a su patria, ha sentido una nueva herida.

Una nítida indignación le recorre los gestos, que de lentos pasan a fuertes. Nunca rápidos, pero sí más secos. Este libro que hizo de un solo galope es una manera de restituir una identidad atravesada por una tradición que ha visto vapuleada. «En ese viaje a Grecia sucedió algo extraordinario. Quizá el punto de partida de todas las emociones que se juntaron. Paseando por mi pueblo escuché a unos niños leyendo fragmentos de obras de Esquilo como una de sus actividades escolares. Escuchar sus voces, y en griego, activó mi memoria». Theodor Kallifatides comprendió que para volver a escribir necesitaba el idioma que aprendió de sus padres, el de los primeros amigos, el de los sueños, el de los poemas de la adolescencia.

«Lo único griego que no había cambiado en mí había sido el idioma. Él es mi corazón». Esto no lo puede entender quien no ha vivido fuera de su tierra el tiempo suficiente como para necesitar reapropiarse de sus propias credenciales. Pero la vuelta no sólo fue la recuperación de un fuego originario, sino que partió en dos, de algún modo, la vejez de Kallifatides. A los 81 años no ha ganado escepticismo, pero sí una conciencia renovada al asomarse al fondo de su pasado. «Caminando por Atenas y por el interior del Peloponeso observé a la gente de mi edad, intenté comprender sus realidades. Y hubo en ese ejercicio algo desolador: Europa ha hecho de la vejez una enfermedad. El viejo ya no es un ciudadano más. Eso es brutal».

Delgado, alto, con los surcos de la edad en el rostro noble, nada indica que este hombre aloje un gramo de cansancio. Y, sin embargo, en los ojos medianos y gentiles asoma un cierto desengaño. «Muchos olvidan que ser libre es un privilegio de la edad. Y Otra vida por vivir es parte de ese privilegio».

– Ser libre, dice…

– Albert Camus nos advirtió que la libertad se construye desde la bondad, y eso es lo que hoy no tenemos. En Lesbos vi a centenares de griegos desbordados por las oleadas de inmigrantes volcados en ayudar, abriendo sus casas a los que llegaban a las costas. Entonces comprendí que sólo la gente pobre se vuelca en verdad en la ayuda de sus semejantes, pues ellos conocen bien la intemperie.

En los últimos dos años, Kallifatides volvió a escribir. Se dio carta blanca en su idioma y puso en pie otra novela, El sitio de Troya, que en marzo publicará en España Galaxia Gutenberg. Recuperó el habla, y en esa reapropiación volvió a huronear en los pliegues de la memoria. Ahora trabaja en un volumen sobre sus años de juventud, cuando salió de su país en los años 70 y la vida adquirió modales de vértigo. Lo titulará El extranjero y el amor. «Como verá, buscar en lo más hondo de mí, en el origen de mi lenguaje, me llevó a un nuevo comienzo».

En Otra vida por vivir, un hombre va despejando demonios y se siente ante la realidad como si acabara de nacer. No por metamorfosis, sino por auxilio. Sólo había que dejar que los ojos descifrasen hacia dentro y hacia afuera. Y que las palabras encontrasen su sitio, sin demasiada estrategia, sin dejarse vencer por emociones irremediables. Así fueron tomando cuerpo estas páginas, con unas cuantas preguntas suspendidas a lo largo del viaje: ¿qué sucederá ahora conmigo? ¿Qué va a pasar con esta gente?

La experiencia de un libro así salvó en Kallifatides en lo que aún podía ser salvado. «Estas páginas, son las primeras que escribo directamente en griego después de medio siglo, es mi agradecimiento tardío para aquellos que me devolvieron a mi lengua, la única patria que todavía me queda y la única que no me heriría. Cuando sabes lo que quieres decir, puedes decirlo en todas las lenguas que conoces. También puedes guardar silencio en todas las lenguas que conoces. Pero cuando no tienes nada que decir, lo dices mejor en tu lengua».

Kallifatides manifiesta un respeto inquebrantable por el sueco. Pero siempre sintió que algo faltaba. Era esto. Eran sus palabras originarias. Mientras escribía pensó que este iba a ser el libro final. Quizá el definitivo. Luego, felizmente, se traicionó. Otra vida por vivir es, exactamente, lo que a los 81 años deseaba. Decir casa.

Altered Carbon. Serie en Netflix.

Los amantes de la ciencia ficción tienen la serie Altered Carbon entre sus favoritas, ya que reúne todos los ingredientes que necesita este género para rozar la perfección y encandilar a sus seguidores. Disponible en el catálogo de Netflix, cuenta con dos temporadas de 10 y 8 capítulos respectivamente, y desde aquí estamos deseando que llegue una tercera.

De hecho, este post nos vamos a centrar en una posible temporada 3 de Altered Carbon, contando todo lo que sabemos hasta ahora, que todavía es poco, principalmente porque como hemos podido comprobar con las dos primeras temporadas, el cambio entre cada una de ellas ha sido radical.

La primera temporada de Altered Carbon trataba la historia de unos detectives ciberpunk, mientras que la segunda fue un paso más allá, introduciendo muchos más elementos fantásticos, extraterrestres y fuera de lo normal. A nosotros personalmente, esta última nos gustó más.

Por ello, en caso de que se confirmase la tercera temporada de Altered Carbon, estamos convencidos de que volverán a haber múltiples cambios.

Y aunque todavía no está confirmado, Altered Carbon temporada 3 es más que probable, principalmente por Richard Morgan, escritor y guionista de la serie, confirmó que la idea era llegar a las cinco temporadas.

Posible fecha de estreno de la tercera temporada de Altered Carbon

Dado que por el momento no se ha confirmado de manera oficial, todavía no existe fecha de estreno de la tercera temporada de Altered Carbon, y si tenemos en cuenta que entre el estreno de las dos primeras temporadas pasaron más de dos años, debemos hacernos a la idea de que no podríamos disfrutar de la tercera entrega hasta 2022.

Pero aunque todavía queda mucho para conocer la que sería la fecha de estreno oficial de la temporada 3 de Altered Carbon, podría no quedar tanto para su confirmación, la cual esperamos en los próximos meses.

Lo único que podría complicar una tercera temporada de Altered Carbon es que la serie esté contando con un número de seguidores menor al que se esperaba, como ocurrió con otra ficción similar como “Sense8”. Pero tal y como aseguran sus creadores, parece que será suficiente para ver una nueva temporada. Habrá que esperar.

Reparto de la temporada 3 de Altered Carbon

La segunda temporada finaliza con Poe realizando una copia de seguridad de los Kovacs originales, antes de que su cuerpo fuera destruido. Esto significaría que Takeshi podría continuar en una tercera temporada, pero en formato digital, tal y como ha dejado entrever el showrunner de la serie, Alison Schapker.

Aunque esto es tan sólo una teoría, y podría ocurrir lo mismo que en la segunda temporada, cuando el actor Joel Kinnaman no repitió como Kovac principal.

De hecho, al principio de la serie fue el propio Schapker el que indicó que la idea era que los fans pudieran tener un nuevo Kovac en cada temporada.

Dicho esto, la vuelta de Anthony Machie como Takeshi Kovaks es la más dudosa, tanto por la idea de los creadores de cambiar de Kovaks, como por la complicada agenda del actor, que se ha convertido en uno de los más reclamados de Hollywood.

Lo que sí parece claro es la vuelta de Chris Conner como Edgar Poe, especialmente tras el final de la segunda temporada. Asimismo, desde aquí también creemos que volverán a estar presentes en la tercera entrega Renée Elise Goldsberry como Quellcrist Falconer, así como Simone Missick en el papel de Trepp y Dina Shihabi como Dig 301.

También creemos que en la tercera temporada regresaría de nuevo Will Yun Lee, aunque podría ser que tuviera un rol diferente al de la segunda temporada.

¿Qué podría ocurrir en Altered Carbon temporada 3?

El final de la segunda temporada dejó múltiples dudas en el aire, las cuales deberían resolverse en la tercera temporada de Altered Carbon, lo que no sabemos es de qué forma lo harán. Para ello, la intervención del guionista Richard K. Morgan se muestra fundamental, siendo la persona encargada de continuar con la adaptación de la serie.

Dietarios de Madrid. Josep Pla. (Ediciones Destino)

‘Dietarios de Madrid’ de Josep Pla

Prólogo de David Trueba

(Madrid, 1921. El advenimiento de la República)

445 pgs. Pvp: 19,50

«La primera vez que estuve en Madrid tenía veintidós años», dice Pla. En realidad tenía uno más, y a los pocos días de llegar cumplió los veinticuatro. Pero este mínimo lapsus revela una de las enormes virtudes del autor de los dos libros que reúne este volumen: a diferencia de muchos otros escritores de dietarios, lo que a Pla le interesa no es él mismo, y no pretende levantar acta de lo que le sucede cotidianamente. Lo que cautiva su atención es lo que está a su alrededor, todo cuanto se ofrece a su curiosidad (que es puro afán de comprender) y a su mirada lúcida y escéptica. Y lo que cautiva a los lectores es la tremenda eficacia de la prosa de Pla al transmitir sus impresiones.

Las impresiones que sacó en 1921 de su primera estancia en la capital quedaron reflejadas en un libro que apareció originalmente en 1929, tuvo una versión muy ampliada en 1957 y se incorporó definitivamente a la obra completa de Pla en 1966. Es el primero de los dos títulos del presente volumen. El segundo nació de la segunda vez que Pla estuvo en Madrid, a raíz de la proclamación de la República, y se circunscribe a los catorce meses que median entre el 14 de abril de 1931 y mayo de 1932; el libro apareció en 1933 y se reeditó en su forma final en 1974.

Pla fue un periodista muy activo y muy viajero a lo largo de toda su carrera, y antes de la Guerra Civil ejerció como corresponsal para distintos periódicos en varias capitales europeas. Escribió mucho sobre muchas ciudades, pero Madrid fue la única a la que dedicó dos libros. Algo debió de tener para él que lo impulsara no solo a escribir sendos dietarios, sino a convertirlos más tarde en libros. Quizá la razón estriba en lo que sostiene David Trueba en el prólogo que ha escrito para esta edición: «Porque es la calle, pero la calle mirada desde el tiempo de los romanos hasta ahora, la que nutre la mirada de Pla en estos dos libros. (…) La suya es una deliciosa explosión de talento para contar»

RADICAL3 (Lectures poètiques, avui amb ‘Anna Bou Jorba i Raimon Arola Ferrer’).